Cuando el odio deshumaniza al otro


Por Wilmer Machaca

Las recientes revelaciones y denuncias en torno a Fernando Cerimedo volvieron a poner en discusión el uso de bots, cuentas coordinadas y estrategias de influencia digital en Bolivia. Su presencia en el país y su participación como asesor político pusieron nuevamente bajo la mirada prácticas que, durante los últimos meses, ya formaban parte de la disputa política que también se libraba en las redes.

Esa disputa fue particularmente visible durante los conflictos sociales recientes. Mientras las movilizaciones, los bloqueos y los enfrentamientos se desarrollaban en las calles, en el espacio digital se construía otra dimensión del conflicto. Allí no circulaba solamente desinformación. También se disputaba la interpretación de lo que estaba ocurriendo: quién era víctima y quién culpable, quién podía ser presentado como violento, quién merecía solidaridad y, en determinados momentos, qué vidas parecían merecer menos empatía que otras.

Es precisamente en este último punto donde se concentra este análisis. Durante el conflicto seguimos varias publicaciones de Facebook relacionadas con la muerte de Martha Villca Sosa. Lo que comenzó como el seguimiento de una conversación digital terminó mostrando algo distinto: cientos de expresiones de desprecio, burlas, negación, culpabilización, racismo, deshumanización y, en sus extremos, celebración de la muerte y deseos de eliminación. Más que preguntarnos solamente quién estaba detrás de esas cuentas, lo que se quiere mostrar es  qué estaba ocurriendo dentro de esa conversación para que expresiones de esa naturaleza pudieran aparecer, repetirse y convivir con tanta normalidad.

La muerte de Martha Villca Sosa ocurrió en medio de uno de los momentos de mayor conflictividad social de mayo. La información sobre su fallecimiento comenzó a circular en distintas páginas de Facebook y rápidamente quedó atravesada por la disputa política que se desarrollaba por las  movilizaciones. Su muerte no fue discutida únicamente como un hecho. La conversación también puso en disputa quién era responsable, por qué había participado de las movilizaciones, si lo había hecho por decisión propia y hasta las circunstancias de su fallecimiento.

Para seguir esa conversación se analizaron 5.656 comentarios de las publicaciones con más interacción correspondientes a ocho publicaciones de Facebook. Más que buscar palabras ofensivas de manera aislada, cada comentario fue revisado considerando su contenido y el sentido hacia quien estaba dirigida la expresión.

El resultado muestra la dimensión que alcanzó la violencia: el 78% de los comentarios analizados presentó al menos una forma de violencia, frente a un 22% en el que no se identificaron estas expresiones.

Base: 5.656 comentarios analizados en ocho publicaciones de Facebook.

El 78% permite dimensionar el fenómeno, pero no explica por sí solo qué estaba ocurriendo dentro de la conversación. La violencia identificada no fue homogénea, por lo que el análisis no se limitó a distinguir comentarios “violentos” y “no violentos”. Las expresiones fueron clasificadas según la forma de violencia que contenían: indiferencia o desprecio; burla o humor cruel; racismo y deshumanización étnica; animalización o degradación; deslegitimación o negación; culpabilización de la víctima; criminalización o justificación política; celebración de la muerte; y deseo de eliminación.

Estas formas de violencia tampoco aparecieron necesariamente de manera aislada. Un mismo comentario puede, por ejemplo, deslegitimar a la víctima, racializarla y al mismo tiempo celebrar su muerte. Por eso las categorías no son excluyentes entre sí.


Formas de violencia identificadas en las ocho publicaciones analizadas

Las categorías no aparecen necesariamente de manera aislada. Un mismo comentario podía contener varias formas de violencia y la deslegitimación, en particular, atravesó buena parte de la conversación: desde negar o poner en duda lo ocurrido hasta reducir su muerte a explicaciones sobre pagos, obligación o manipulación política, utilizadas para desacreditar a la víctima, relativizar lo ocurrido o restar legitimidad a su muerte. Esta deslegitimación apareció además combinada con otras formas de violencia, por lo que fue la categoría más amplia y frecuente. 

1. Indiferencia y desprecio

Aquí se le resta importancia, se niega que constituya una pérdida o se expresa que no merece atención.

“Bartolina ??? No sé perdió nada”

— Eddy Llanquechoque, Aquí es verdad

“Cómo desperdician los ataúdes”

— Juan Perez, Yungas Noticias

“Me estará valiendo”

— Eddy Llanquechoque, Red Huaycheña

“Si si si ya ya ... siguiente!!!”

— Oca Jama, Yungas Noticias

“Alguien sabe cómo va estar el Clima mañana.?”

— Cristian W Alejo Colque, Inti Pacha

2. Burla y humor cruel 

La muerte pasa a convertirse en objeto de risa, ironía o diversión.

“AJJAAJJAJAJJAJAA”

— Ariel Ramiro Castro, Yungas Noticias

“🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣”

— Joel Dorado, Yungas Noticias

“Que trizte...que bloquee en el infierno...jajajaaja”

— Alan Apq, Aquí es verdad

“QEPD. Caro le salió no valen los. 150 bs.”

— Gonzalo Alvarez, Aquí es verdad

“Una ofrenda más.evo lo tenga en su gloria”

— Ariel Poclaba, Inti Pacha

3. Racismo y deshumanización étnica

Aquí la condición étnica, indígena o cultural atribuida a la víctima o al colectivo se convierte en un elemento de desprecio o inferiorización.

“!nd!0s de mrda”

— Luca Peralta, Inti Pacha

“Ojalá pronto sean más indios”

— Jorge Malta, Red Huaycheña

“VAYAN A MAMAR A SUS MALLKUS”

— Angel Crdo, Yungas Noticias

“Si una Bartolina lo dice, no es creible.”

— Victor Abel, Inti Pacha

“BARZOLINAS TERRORISTAS”

— Manolo Velasco, Aquí es verdad

4. Animalización y degradación

La degradación opera rebajando la condición humana mediante referencias a animales, plagas, objetos, desechos u otras expresiones degradantes.

“Menos unaRata”

— Herrera Marcelo, Franklin Suca

“Muere un sullu”

— Jhon Calle, Inti Pacha

“Epidemia de llumkuz..que belleza”

— Elio Soliz Arauz, Corazón Huaycheño

“De uno en uno van cayendo estos masimulas”

— Tunomatacabra Saramabiche, Red Huaycheña

“Ahuevooooo que sufra en el 1nfierno por prra”

— Cachorro Furry, Corazón Huaycheño

5. Deslegitimación y negación

No representa un único discurso. Incluye negar o poner en duda lo ocurrido, desacreditar la información, presentar la muerte como montaje, negar capacidad de decisión o presentarlos como pagados, obligados o manipulados.

Negar o poner en duda:

“Ya no tienen credibilidad👌🏼👌🏼👌🏼 lastimosamente 😬”

— Diego Espinoza, Inti Pacha

“Hace cuánto murió en realidad? Hace un mes??”

— Jose Rojas, Franklin Suca

“Si cajón está vacío, o debe haber un muñeco”

— An Fernandez, Tele Norte Caranavi

“Ya va el sexto muerto que se inventan”

— Rodrigo Serrano Cardozo, Inti Pacha

“Otra víctima fantasma para causar odio. Típico de estos azules”

— Jhonn Hoconor, Yungas Noticias 

Presentar el hecho como manipulación o negar agencia:

“LA OBLIGARON A MARCHAR”

— Jaky Centeno, Corazón Huaycheño

“Culpable el que mandó a bloquear. Alcanza los 300 bs?”

— Migue Terrazas, Franklin Suca

Por ganar 300 bs 🤭”

— AD Jes, Yungas Noticias 

6. Culpabilización de la víctima

Aquí lo ocurrido se presenta como consecuencia de una decisión o conducta de la propia víctima o del colectivo al que se la asocia.

“Eso les pasa por hacer caso a su papá Evo”

— Miguel Gabriel Arias, Franklin Suca

“Para que viene”

— Daniela Cardenas, Inti Pacha

“Para que va”

— Jacque Line, Yungas Noticias

“Por q se quejan si dijeron dar su vida....”

— Fred Caly, Red Huaycheña

“No deseo el mal a nadie PERO LA DOÑA SI ESTARÍA EN SU CASA COCINANDO NO LE HUBIERA PASADO NADA”

— Xavy Rodriguez, Red Huaycheña

7. Criminalización y justificación política 

Aquí la víctima o el colectivo dejan de aparecer solamente como movilizados y son construidos como adversarios políticos, delincuentes o amenazas, lo que puede servir para minimizar o justificar el daño sufrido.

“Por terrorista”

— Saimon Zalles, Aquí es verdad

“Excelente Una Delincuente menos.”

— Sebastian Navarro, Yungas Noticias

“Muere un criminal que bloqueó una ciudad ocasionando la muerte de personas enfermas en hospitales”

— Roni Villarroel, Yungas Noticias

“Bueno eso pasa cuando actúas como delincuente que esperabas que los agredidos te den la otra mejilla”

— Victoria Ayarachi Canaviri, Yungas Noticias

“Uno menos de estos terroristas”

— Erwin Saavedra Zegarra, Yungas Noticias

8. Celebración de la muerte

La valoración positiva de la muerte aparece de manera explícita.

“Que gran noticia”

— Ilse Coch, Yungas Noticias

“Que bien felicidades”

— Aquiles Porco, Yungas Noticias

“Buenísimo 👌”

— Javier Silva Sierra, Kausachun Coca

“BRAVOO MIERDA JAJSJSJSJ”

— Joseph Seed, Inti Pacha

“Que trizte...que bloquee en el infierno...jajajaaja”

— Alan Apq, Aquí es verdad

9. Deseo de eliminación

En estas expresiones se pide, desea o espera que existan más muertes.

“De a poco devén terminarse los masistas”

— Nitsuga Amador, Tele Norte Caranavi

“Que vayan por más”

— Baldo Ramallo, Tele Norte Caranavi

“Geniaaaaal ... Que sigan sumando”

— Hedbert L. Rodriguez Gomez, Inti Pacha

“Y faltan muchos más... Sigan así 🤭🙌.”

— Marcelo RoYo, Franklin Suca

“Que alivioUna menosFaltan más”

— Mariano Rodriguez, Red Huaycheña

“Así van desapareciendo esas organizaciones de una vez por todas”

— Jackie Jaqueline Diaz Aranda, Red Huaycheña

Al cruzar las cuentas que participaron en las ocho publicaciones analizadas, identificamos 424 que comentaron en al menos dos de ellas.

Las publicaciones pertenecían a espacios digitales diferentes Aquí es verdad, Corazón Huaycheño, Franklin Suca, Inti Pacha, Kausachun Coca, Red Huaycheña, Tele Norte Caranavi y Yungas Noticias, varios de ellos de carácter local, regional, popular o vinculados directamente a determinadas localidades. Sin embargo, alrededor de un mismo acontecimiento, la muerte de Martha Villca Sosa, estas cuentas participaron en más de uno de esos espacios. Cuentas que habían comentado sobre su muerte en una publicación volvieron a aparecer en otras que abordaban el mismo hecho.

Aunque entre las cuentas recurrentes la presencia de comentarios violentos fue ligeramente mayor, la diferencia no fue amplia: 81% frente a 77% entre las no recurrentes. Esto muestra que las expresiones de violencia no estuvieron concentradas únicamente en las cuentas que reaparecieron en distintas publicaciones, sino que estuvieron extendidas en el conjunto de la conversación.

Ordenados por fecha y hora, los comentarios permiten observar otra dimensión de esta conversación: su desarrollo en el tiempo

Evolución temporal de los comentarios violentos identificados en las ocho publicaciones, agrupados por fecha y hora. Los principales picos de actividad se concentraron entre el 20 y el 22 de mayo de 2026.

La distribución temporal muestra que la violencia no apareció simultáneamente en las ocho publicaciones. Inti Pacha concentra el primer gran pico de comentarios violentos durante las primeras horas del 20 de mayo, cuando la actividad en las demás páginas todavía era reducida o no existía. Al día siguiente, los mayores volúmenes aparecen en otras publicaciones, con nuevos picos en Kausachun Coca, Aquí es verdad, Red Huaycheña y, posteriormente, Franklin Suca. 

Vistos individualmente, muchos de estos comentarios podrían parecer expresiones aisladas de rabia, racismo, desprecio o provocación. El problema cambia cuando dejan de aparecer de manera aislada. En las ocho publicaciones analizadas, expresiones que negaban o culpabilizaban a la víctima convivieron con burlas, insultos racistas, degradación, celebración de la muerte y deseos de que murieran más personas como ella.

La politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann planteó, mediante la teoría de la espiral del silencio, que las personas observan constantemente el clima de opinión que las rodea. Cuando perciben que una posición es ampliamente compartida, puede resultar más fácil expresarla públicamente; mientras que quienes sienten que su opinión se encuentra aislada pueden optar por callar ante el temor al rechazo social.

Este análisis no permite afirmar que una persona haya comenzado a expresar odio porque antes vio hacerlo a otras. Lo que sí permite observar es el entorno visible en el que esas expresiones circulaban. Cuando la burla frente a una muerte, el racismo o incluso el deseo de que mueran más personas aparecen repetidamente junto a expresiones semejantes, dejan de presentarse como hechos completamente excepcionales dentro de esa conversación. La violencia digital no opera solamente por lo que dice cada comentario individual, sino también por el clima de opinión que puede producir su acumulación.

En el escenario digital contemporáneo el clima de opinión ya no se construye solamente a partir de lo que unas personas dicen y otras escuchan. Se produce dentro de plataformas que ordenan, recomiendan y distribuyen contenidos mediante su sistema de algoritmos. Por eso, fenómenos como la desinformación, la polarización o la violencia digital son también fenómenos sociotécnicos: intervienen personas y grupos con distintas motivaciones, pero también una arquitectura tecnológica que influye en qué contenidos adquieren mayor visibilidad y cómo circulan.

Esto importa porque las plataformas digitales funcionan alrededor de la atención y la interacción. Un comentario que provoca indignación, una acusación que genera respuestas, una burla que desencadena nuevas burlas o una publicación que enfrenta a dos grupos produce interacción. Y esa interacción constituye una de las señales que los sistemas de recomendación pueden utilizar para ordenar y ampliar la exposición de determinados contenidos. Los algoritmos no necesitan compartir una posición política ni “odiar” a nadie para contribuir a hacer más visible una conversación cargada de odio: determinados sistemas de recomendación pueden favorecer contenidos que consiguen mantener a las personas reaccionando, respondiendo e interactuando.

Es ahí donde la discusión deja de reducirse a determinar si detrás de una cuenta existe un bot, un guerrero digital o una persona corriente. Independientemente de quién produzca inicialmente el contenido, la combinación entre comportamiento humano y arquitectura tecnológica puede aumentar su alcance, repetición y visibilidad. La burla, la humillación, la acusación permanente y la indignación pueden dejar de aparecer como transgresiones excepcionales y convertirse en formas cada vez más habituales de participar en una conversación. Lo preocupante no es solamente que el odio exista, sino que encuentre condiciones sociales y técnicas que faciliten su circulación y contribuyan a normalizarlo.

En ese escenario, la disputa digital tampoco se limita a establecer si una información es verdadera o falsa. Lo que está en juego es también el sentido que se construye alrededor de los hechos: quién puede ser reconocido como víctima, quién es convertido en enemigo, qué sufrimiento merece solidaridad y cuál puede ser ridiculizado, justificado o celebrado. La muerte de Martha Villca Sosa permite observar esa disputa en su expresión más descarnada.

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