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jueves, 27 de diciembre de 2018

Desafíos de la comunidad boliviana platense

Por Alberto Calani*


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La Plata, 25 de diciembre – Investigaciones sobre las primeras migraciones de la comunidad boliviana hacia la Argentina señalan que se pueden distinguir por lo menos cuatro etapas, comenzando por 1930 como trabajadores temporarios (golondrinas) en las zafras de Jujuy y Salta.


Más adelante se fueron potenciando las dinámicas de expansión, sobre todo en la década del 90 por la profunda crisis socio-económica que atravesaba Bolivia, mientras que Argentina ingresaba hacia la dolarización de su economía.

Así, Argentina se transformaba en uno de los polos de atracción para las nuevas migraciones intra-regionales limítrofes. Muchos compatriotas expulsados por las políticas neoliberales migraron con destino a este país, sobre todo a Buenos Aires y a la ciudad de La Plata, donde establecieron su residencia y en zonas periurbanas constituyeron barrios relativamente mayoritarios, lo cual les permitió recrear sus prácticas culturales y lingüísticas.

Entre sus barrios más populares se destacan: Barrio Futuro, Altos de San Lorenzo, Barrio Hernández -más conocido como Alto La Paz- y Barrio Tolosa, también conocido como Barrio 19. En ellos han logrado recrear toda una práctica cultural referida a su pertenencia étnica Aymara y Quechua. Sus festividades, su cultura culinaria y prácticas económicas se manifiestan en la mink’a y el ayni, conocida como pasanaku, que se reproduce bajo modernas lógicas capitalistas contemporáneas.

El pequeño comerciante de barrio o emprendedor feriante dominical reactualiza el ayni en pasanaku -círculo- para potenciar la micro economía entre sus miembros. Esta actividad complementaria, en tiempos de crisis,  logra paliar las necesidades básicas de subsistencia familiar para las cuales el Estado provincial o municipal no cuenta con políticas pro-activas, sino más bien busca penalizar esas actividades comunitarias en los ayllus barriales a través de las contravenciones.

En estos barrios, el migrante quechua-aimara interactúa en su lengua materna, transmitiendo su pertenencia étnica cultural a sus hijos nacidos en Argentina. Esto revitaliza las culturas originarias del país, para lo cual tampoco el Estado cuenta con políticas públicas, aunque la Argentina haya nacido tanto en quechua como en  aymara, según demuestran las actas de la Independencia de 1816: de los tres mil ejemplares impresos, mil quinientos están en castellano, mil en quechua y quinientos en aymara.

Esta referencia histórica nos llama a la reflexión de que aymaras, quechuas y guaraníticos no somos tan extranjeros como quieren hacernos creer ciertos sectores de la pigmentocracia alimentados por medios hegemónicos de comunicación como las revistas “La invasión silenciosa” o “La Primera”.

En sintonía con esa línea ideológica están las recientes  declaraciones del senador Miguel Ángel Pichetto, actual presidente del bloque del Partido Justicialista, quien señaló que “el problema es que siempre funcionamos como ajuste social de Bolivia y ajuste delictivo de Perú”.

En este contexto hostil de los detentores de discursos hegemónicos y económicos, la comunidad boliviana supo con mucho esfuerzo consolidar algunos medios contestatarios, tanto radiales como gráficos. Sin dudas, Periódico Renacer y Revista Jallalla son los de mayor influencia en la comunidad.

En paralelo a los medios gráficos están las emisoras radiales de AM y FM, la mayoría comerciales, y en La Plata por lo menos cuatro radios comerciales y una radio comunitaria -Integración Boliviana FM 88.5, nucleada a FARCO- que busca incidir en la comunidad y la ampliación de su horizonte informativo.

Una de las mayores debilidades de la comunidad es no poder consolidar organizaciones que respondan a los intereses colectivos y plantear sus problemáticas en todos los niveles de la política, puesto que desde la modificación de la ley electoral para el voto de los extranjeros para acceder a cargos provinciales, municipales y de Consejos en Buenos Aires y la CABA, podríamos incidir con propuestas como la de la educación intercultural bilingüe, garantizada en la Constitución.

También podrían disputarse espacios de representación en el Concejo Deliberante, como mínimo dos escaños con los hermanos naturalizados en este país.

*Alberto Calani Árbol nació en Bolivia pero por las crisis provocadas por los gobiernos neoliberales emigró hace años a Argentina, donde constituyó su familia, desarrolló su trabajo y articuló con el movimiento migrante, donde hoy participa de las problemáticas de la comunidad a través de la Corriente Migrante de la ciudad de La Plata en Buenos Aires.

Fuente: https://www.prensarural.com.bo/opinion/desafios-de-la-comunidad-boliviana-platense-2/?fbclid=IwAR0-7mq5ehXeqz1_UmJiYrHsdpRzHx9-Z_ND5ZL2bxRZ_-tpsdE8O0ltWU0

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