Año Nuevo Andino Amazónico: la tradición inventada. Pedro Portugal Mollinedo


Este 21 de junio se celebró tibiamente otro Año Nuevo Andino Amazónico. Esta festividad como acto oficial es reciente: su origen es el Decreto Supremo 173 de 2009. Sin embargo, su legitimidad se basa en una supuesta práctica ancestral y milenaria.

En realidad, esa ceremonia es nueva; se remonta a fines de los años 70 e inicios de los 80 del siglo XX, como parte del proceso de construcción ideológica de la corriente política indianista. Su principal promotor fue Germán Choque Condori, hoy conocido como Inka Waskar Chukiwanka. 

Este luchador e ideólogo indianista, junto a otros jóvenes militantes, pugnó por implantar el Machaq Mara, Año Nuevo. Su iniciativa provocó inicial burla entre sus hermanos de lucha. Cuando en 1979 viajó a Tiwanaku, vecinos y comunarios rechazaron su iniciativa. Chukiwanka relata cómo un aymara lo tildó de saxra (diablo), pues "sólo reconocían el 1 de enero como año nuevo cristiano…”.

El 20 de junio de 1981, en Tiwanaku, al ser los promotores jóvenes y, por tanto, imposibilitados de oficiar un ritual, buscaron un mayor para ese rol. Los yatiris del lugar no les hicieron caso, salvo uno, Rufino Paxi: "Nos decidimos por este hermano y pensamos que en lo venidero podría cambiar su cristianismo por la espiritualidad Qolla”.

Esos jóvenes indianistas iniciaron una tradición quebrando las tradiciones vigentes en Tiwanaku. Su objetivo era implementar un nuevo simbolismo como ideología de un proceso político encaminado a la toma del poder por los indios y a la reconstitución del Qollasuyu.

¿El actual Año Nuevo Andino Amazónico es concreción de esos objetivos? La teorización de la Pacha por esos indianistas fue reemplazada por el pachamamismo, entendido como la construcción ideológica que instrumentaliza elementos indígenas, resaltando exotismos y fabricando otredades ficticias, con finalidades políticas y sociales ajenas a estos pueblos.

Ambos —la gesta de los jóvenes indianistas y el actual Año Nuevo Plurinacional— son "tradiciones inventadas”. Tienen, sin embargo, una gran diferencia: una pudo haber sido preámbulo de una nueva realidad social y política; la otra es, más bien, testimonio del fiasco de construcción plurinacional.

El historiador marxista británico de origen judío Eric Hobsbawn en el libro La invención de las tradiciones propone que el concepto de tradición debe ser entendido como un fenómeno de continuidad, en el que no está excluida la invención. Esa invención, empero, tiene sentido cuando es coherente con la realidad y conexo con un proyecto social y político.

Hobsbawn menciona que en Europa, después de 1870, gobernantes y observadores descubren la importancia de elementos irracionales en la reproducción del orden social. La importancia de estos "elementos irracionales” en el siglo XX lo evidenciará el francés Georges Balandier, para quien era una manera de canalizar la hostilidad del colonizado hacia las metrópolis dominadoras. 

En ambas situaciones la "tradición inventada” jugó papel histórico y político importante. En el caso de Europa, como elemento constructor del Estado nación, y en el caso del Tercer Mundo, como factor inherente a la descolonización. El Año Nuevo Andino Amazónico boliviano parece el fiasco local de una y otra referencia. 

Al disiparse el contexto político —el indianismo katarista—, que era correlación del intento de Inka Chukiwanka, surgió otro dominado por concepciones culturalistas y posmodernas, reflejo de modas y angustias occidentales, y no de necesidades e impulsos locales. Lamentablemente, la teoría y la práctica "descolonizadora” del MAS corresponde a esa moda y angustia.

Así, el Año Nuevo Andino Amazónico degenera en la insustancialidad de mensaje y la externalidad carnavalesca. En vez de unir a los bolivianos nos divide más: no es fundador de un imaginario compartido. En vez de proponer un lenguaje simbólico común, quiere adquirir prestigio arropándose con una significación fabulosa e inteligible, sólo por el no intelecto de una supuesta sabiduría indígena.

En el impulso de ese "Año Nuevo” y recuperando erróneamente otra de las propuestas de Waskar Chukiwanka, Evo Morales señaló recientemente que el año debe estar dividido en 13 meses y no en 12, como es de uso hasta ahora. Tendremos, quizás pronto, originales calendarios trecemesinos, como tenemos un reloj que marca las horas a la inversa en plena plaza Murillo. Ilusamente, "se está descolonizando”, mientras en las marchas de protesta de la población, como la reciente de la COB, ya no se ven wiphalas… únicamente banderas bolivianas.
Fuente: http://www.paginasiete.bo/opinion/2016/6/28/nuevo-andino-amazonico-tradicion-inventada-100977.html

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