PENSAMIENTO SOCIAL Y APORTES DE FAUSTO REINAGA A LA SOCIOLOGÍA
PENSAMIENTO SOCIAL Y APORTES
DE FAUSTO REINAGA A LA SOCIOLOGÍA[1]
Jesus Humerez Oscori[2]
Resumen
El presente ensayo tiene el propósito de analizar y reflexionar sobre el
pensamiento social de Fausto Reinaga y su aporte a la sociología boliviana. De
la misma manera, se ahonda el pensamiento y el rol del pensador aymara-quechua
en Reinaga. La tesis principal del ensayo es que Fausto Reinaga aportó diversos
conceptos a la sociología, entre ellos el concepto sociedad yuxtapuestas, el
análisis de la estructura social racializada y la contradicción fundamental en
sociedades neocolonizadas. El rol del pensador aymara-quechua estaría
relacionado con el compromiso de dónde se viene, y a que origen pertenece, al
mismo tiempo como un combate ideológico; el concepto de la sociedad yuxtapuesta
tiene que ver con la sobreposición de una sociedad sobre otra sociedad, en esta
se funda la violencia simbólica y física donde se produce las relaciones de
dominación de orden racializado; a partir de ellos se genera una estructura
social racializada desde la colonia, y se continúa en la república hasta la
actualidad. Por último, se plantea que el posindianismo debe reactualizar la
teoría de Reinaga con los nuevos problemas sociales.
Palabras claves
Indianismo, pensar, rol del
intelectual, sociedades yuxtapuestas, castas, estructura social racializada.
Introducción
Fausto Reinaga es el ideólogo del indianismo, por lo que es importante
estudiar su pensamiento social y así poder comprender su aporte a la sociología
boliviana. Reinaga, similar a René Zavaleta Mercado[3],
logró identificar a la sociedad como un conjunto de sociedades yuxtapuestas,
este y entre otros quizá sea el aporte valioso para la sociología boliviana. Es
partir de ello que cabe preguntarse: ¿qué significa pensar para Reinaga?, ¿Cuál
fue el rol del intelectual para el amauta?, y ¿cuáles son los aportes para la
sociología boliviana?
El hilo conductor del presente ensayo radica en entender el pensamiento
social de Fausto Reinaga. Así también realizar un análisis sobre los límites de
su pensamiento, y a lo que actualmente se va construyendo como un
posindianismo. En una sociedad racializada, los aportes intelectuales desde la
indianitud son vitales para comprendernos y buscar una descolonización
total.
En la crisis política de 2019 a la que denominamos el golpe blando-duro[4], al
gobierno de Evo Morales (2006-2019), las ideas de Fausto Reinaga siguieron
vigentes, porque el eje ordenador de la sociedad boliviana es la raza, y esto
sucede también en varios países neocoloniales. Es por eso que es fundamental
revisar y reflexionar sobre el pensamiento social de Fausto Reinaga para poder
comprender la realidad en que vivimos y, asimismo, reactualizar la teoría del
amauta.
¿Qué significa pensar y el
rol del intelectual para Fausto Reinaga?
Fausto Reinaga como intelectual se forjó en un contexto adverso y
difícil como el de muchos aymaras del altiplano boliviano. El 27 de marzo de
1906, nació en el pueblo de Macha, Provincia Chayanta, perteneciente al
departamento de Potosí, donde conoció la vida concreta y áspera en las
sociedades yuxtapuestas y el orden racializado. Fueron las relaciones de
producción, explotación y su contexto desfavorable racializado, los cuales le
dieron una lectura más cercana a la de los indios aymaras y quechuas de ese
contexto. Es por esa razón que a sus 16 años aprendió a leer, en 1936 se graduó
como abogado, pero se decidió por el camino del escritor e intelectual. Así nos
indica Esteban Ticona:
“Reinaga no es un intelectual que parte de la teoría para interpretar la
realidad boliviana y del mundo, es un pensador que aprendió a interpretar la
realidad desde la praxis de la vida” (Ticona, 2015: 141). “Otros de los aportes
de Reinaga al pensamiento decolonial, es mostrarnos que desde lo local, es
decir, desde el pensamiento indio, se puede y se debe discutir la problemática
de la colonización en el mundo” (Ticona, 2015: 142).
En ese entendido, para Reinaga pensar significó entender los problemas
concretos y la de los sujetos (aymaras, quechuas, guaraníes), compararlas con
otras sociedades colonizadas e intercambiar ideas con intelectuales críticos de
países colonizados, como lo hizo con Frantz Fanon, Stokely Carmichael, Luis E.
Varcarcel, Guillermo Carnero, José Carlos Mariategui, entre otros. Además, no
solo buscó interpretar la realidad social, sino también darle un contenido
crítico, descolonizador y revolucionario, siguiendo la influencia de su etapa
marxista-crítica y no dogmática. Él decía:
“Un marxista en Bolivia, por ejemplo, tiene que ser por lo menos
autóctono, nacional; y no una copia o robot ruso, chino o cubano; un marxista
boliviano tiene que conocer y sentir a Bolivia. Bolivia no nace en agosto de
1825. Bolivia es el alto Perú de la colonia; El Kollasuyo del imperio de los
incas…” (Reinaga, 2014: 113).
En varias de sus obras, y en específico la Revolución India, señala que no escribe para las castas criollas,
mestizas, sino más bien lo hace desde su ser indio para los indios. “No soy
escritor ni literato mestizo. Yo soy un indio. Un indio que piensa; que hace
ideas; que crea ideas. Mi ambición es forjar una ideología india; una ideología
de mi raza” (Reinaga; 2007: 45). Por tal razón, para Reinaga pensar es tener un
compromiso social, una forma de autoidentificación y combate político e
ideológico.
En similar sentido planteaba Foucault el papel de los intelectuales y el
poder, donde los intelectuales tienen que aclarar los problemas sociales, las
situaciones concretas y hacer un aporte teórico y práctico al problema.
Foucault indica: “(...) creo que el intelectual, si quiere, puede aportar a la
percepción y a la crítica de esas cosas elementos importantes, de los que a
continuación se deduce con toda naturalidad, si la gente los desea, una
decisión política determinada” (Foucault; 2012:159). Por otra parte, quizá
Reinaga vaya un poco más allá, no solo clarificando una situación, sino comprometiéndose
con el sujeto político para transformar su realidad.
El compromiso social y político de un intelectual para Reinaga tiene que
ver no solamente con ponerse de parte de una sociedad oprimida o de clarificar
un momento o situación política, sino fundamentalmente haber nacido en el seno
de la opresión, vivido las relaciones racializadas y de explotación. Claro está
que varios de sus ensayos y libros, fueron un “arma para incidir en cada
coyuntura” (Escárzaga, 2016: 25). Asimismo, ubicarse, tener conciencia de su
realidad y transformarla. Un pensador, como nos enseña Reinaga, debe entender,
transformar su realidad, identificarse con su pasado histórico y constituir una
ideología para nuestra raza.
Es en la obra sobre El indio y el
cholaje boliviano, proceso a Fernando Díez de Medina (1964), donde Fausto
Reinaga le dedicó el primer capítulo denominado ¿Qué es un escritor?, en él se centra en tres cuestiones
importantes: primero, el escritor como
brújula y faro; segundo, el escritor
como búsqueda de la verdad y la
libertad, y tercero, el escritor como
el intelectual comprometido. Con respecto al primero, el escritor, como
brújula, es quien da claridad a una situación concreta. Reinaga indica: “(...)
debería ser el escritor brújula y faro; pasión prometheica en un mundo de
destrucción y de terror” (Reinaga, 2014: 63). En el segundo aspecto,
influenciado por el intelectual existencialista Jean Paul Sartre, entiende al
escritor como búsqueda de verdad y la libertad, en una defensa acérrima de la
verdad concreta no idealista, conquistada a través de las luchas sociales,
“(...) el escritor de nuestro tiempo, tiene el deber y la función de llamar al
pan, pan y el vino, vino; su arma de combate es su sinceridad desnuda; su derecho
y su justicia es la verdad” (Reinaga, 2014: 66). En el tercero, crítica a los
escritores de la colonia intelectual y su compromiso con las sociedades
colonizadas: “El escritor de nuestro tiempo, ya dijimos, se halla comprometido.
O pertenece al pasado o pertenece al futuro” (Reinaga, 2014: 68).
Otro elemento importante fue la crítica al colonialismo intelectual de
las castas criollas mestizas, en la cual Reinaga combatió y criticó. En ese
sentido para las élites intelectuales de derecha e izquierda, el pensar
significó hacerlo no desde su realidad, sino más bien desde otras realidades
europeas y autores occidentales; en vez de dialogar con esos autores solo
copiaron y quisieron encajar su teoría a nuestra realidad. A este fenómeno
Reinaga lo denominó intelligentsia del
cholaje boliviano, en sus obras: El
indio y cholaje boliviano. Proceso a Fernando Díaz de Medina, 1964; y El indio y los escritores de América,
1968, donde realizó una crítica a la intelectualidad chola criolla mestiza,
señalando que por su condición de colonizados y su eurocentrismo no pudieron
construir una identidad y cultura nacional (Escárzaga, 2016: 51). Sin duda, su
combate intelectual con esta intelligentsia
indigenista es importante, con relación a la visión del indio, a la
folclorización, romatización y su racismo. El objetivo principal, dirá Reinaga,
de esta literatura indigenista chola fue sin duda desindianizar al indio para
incorporarlo al Estado boliviano.
Aportes del indianismo de
Fausto Reinaga a la sociología
Cuando se menciona el concepto de sociología[5]
en este trabajo, se lo hace en relación al estudio del comportamiento social,
de los problemas sociales y la acción social de los individuos y los grupos
sociales. Existen distintos enfoques para entender el concepto de sociología,
desde el positivismo, el marxismo, la visión estructuralista funcionalista,
etc. Sin embargo, no es nuestro objeto abordar los diferentes conceptos sobre
sociología en el presente trabajo.
Existe un aporte del indianismo de Fausto Reinaga[6]
con conceptos y categorías a la sociología boliviana, como una forma de
interpretación de la sociedad, del comportamiento de la sociedad y, más aún, en
las sociedades colonizadas y alienadas.
El concepto de sociedades
yuxtapuestas
Aquí tenemos que presentar al sociólogo Fausto Reinaga en el libro de su
mayor cúspide: La Revolución India
(1970), desde la que construye una tesis central sobre el problema nacional: Las Dos Bolivias[7],
que sociológicamente denominó sociedades yuxtapuestas, haciendo referencia a
cuando una sociedad criolla o mestiza se sobrepone mediante el racismo y la
explotación a otra sociedad india. Esta es la caracterización e interpretación
indianista de la sociedad, la cual se fundamenta en las sociedades colonizadas
y racializadas. En efecto, la observación concreta de la realidad ayudó a
Reinaga a generalizar en abstracciones y a plantear teoría social y
política.
Reinaga había planteado este concepto en términos políticos, Las Dos Bolivias se hicieron populares y
se convirtieron en ideas fuertes para la sociedad y los movimientos sociales
estructurales, cuando Felipe Quispe Huanca (El Mallku) lo mencionó en un
discurso político en plena movilización aymara, el año 2000 y 2001. El concepto
de Reinaga en el discurso de Felipe Quispe, se puso en vigencia porque
expresaba la realidad social que vivían los indios del siglo XXI.
Sin embargo, se ahondará un análisis del concepto sociológico de
sociedades yuxtapuestas, el cual Reinaga se había puesto la tarea en su obra
preindianista, Mitayos y Yanaconas
(1940), “(...) es necesario e imprescindible estudiar sociológicamente el
periodo incario primero, y el periodo colonial después. Porque la República no
es más que una mezcla de elementos supervivientes de estas dos sociedades”
(Reinaga, 2012: 11). No cabe duda que Reinaga buscaba realizar un estudio
sociológico, el cual entendió que los procesos históricos heterogéneos
(diferenciación histórica) se fundan desde la invasión en 1492, 1532, y la
república en 1825, y donde dos sociedades coexisten, y una se sobrepone como
dominante y racista. Este fenómeno se dio en consecuencia con la invasión, no
como una sociedad fracturada, sino más bien con trayectorias lógicas y de
formación social diferente, pero por la condición de la violencia, la
explotación y la usurpación del poder donde una sociedad se sobrepone sobre la
otra sociedad (Macusaya, 2014: 104).
Se puede entender este concepto de sociedad yuxtapuesta como una
sobreposición de dos tipos de sociedades distintas, dos mundos en los cuales
uno domina al otro. Fue Fausto Reinaga quien desarrolló este concepto
sociológico desde un hecho histórico:
“La conquista fue fatal: pero no irremediable. España hace su sociedad
yuxtapuesta sobre la sociedad india. Hay dos Américas: las América
española y la América India. Aquella es libre; esta es esclava” (Reinaga,
1970).
En ese entendido, cuando Reinaga habló de Las Dos Bolivias, de dos sociedades con distinta formación social,
trayectorias históricas diferentes se forma una sociedad yuxtapuesta. Eso sin
duda se ha seguido manteniendo con la fundación de Bolivia en 1825, en 1952, y
hasta ahora con modificaciones importantes que merecen una investigación
rigurosa.
Por tanto, la formación social por
medio de la violencia racista en 1532, produjo este tipo de dominación. En 1825
sólo había cambiado de
una casta española por otra casta criolla, los cuales fueron los nuevos amos y
opresores de la casta india. El concepto de sociedades yuxtapuestas se
caracteriza en cuatro ámbitos fundamentales: histórico (con base en la historia y se caracteriza
sociológicamente en sociedades yuxtapuestas); social (la formación social con base en una estructura social
racializada); político (ordena el
poder mismo, ese que se asienta en la raza, color de piel, apellido y
procedencia étnica, a lo que hemos denominado racialización del poder); económico
(la explotación de los indios en las minas de Potosí produce la acumulación
originaria del capital (Marx, 1974 y Reinaga, 2007) y la yuxtaposición de las estructuras
mentales y económicas, basada en tres lógicas: el ayllu, la feudal y la
capitalista estudiadas por Fernando Untoja[8]).
Estructura social racializada
Para Fausto Reinaga una sociedad yuxtapuesta se forma como una
estructura social racializada. Es decir, que la estructura social tiene como
eje central la raza. En ese entendido, para Reinaga el término raza se
convirtió como el eje y ordenador de la sociedad, en su estructura social, sus
funciones, roles y en esta situación se ordenó la sociedad y el poder. Reinaga
identificó este fenómeno social en los distintos procesos de invasión desde
1492, 1521 con Hernán Cortez invadiendo la ciudad de Tenochtitlán (México)
gobernado por Moctezuma; y en 1532, Francisco Pizarro invade el imperio
inkaico, gobernado por Atawallpa, en estos hechos históricos se conjura y se
construye esta idea dominante de la raza como categoría moderna, la cual
distribuye oportunidades, división del trabajo y espacios de poder. En 1825
sucedió lo mismo, ya que “(...) Bolívar fundó una república con esclavos, una
república con indios. Los españoles-criollos Olañeta, Serrano, Urcullu,
Ballivián y demás, cambiando banderas constituyeron “su” República, y los
indios Mamani, Quispe, Katari, Perka, desde aquel agosto de 1825 fueron
esclavos de la República libre y soberana” (Reinaga, 1970).
Al mismo tiempo, Reinaga entendió que es fundamental estudiar la
categoría indio, para desmitificar como supuesta inferioridad racial y
convertirla en categoría política basada en la condición histórica del indio
racializado. Reinaga realizó en su obra La
Revolución india una crítica al término indio, indicando que fue un error y
la ignorancia de Cristóbal Colón, asimismo su reflexión, como la de varios
indianistas de 1960, es que con ese nombre hemos vivido más de cuatro siglos, y
por tal razón con esa palabra indio tiene que buscar su libertad. “Cuando el
indio-no el campesino- cuando el indio tome el poder, sólo entonces hablará el
espíritu” Reinaga, 1970: 144). Posteriormente, Aníbal Quijano trabajó sobre el
término raza: “De ese modo, raza se convirtió en el
primer criterio fundamental para la
distribución de la población mundial en los rangos, lugares y roles en la estructura de poder de la nueva
sociedad” (Quijano, 2000: 203).
Reinaga entendió el complejo proceso de sociedades colonizadas, no era
tan fácil, por su parte los marxistas y liberales de su tiempo solo copiaron y
encajaron a la fuerza las categorías formadas en Europa Occidental. Nuestro
intelectual fue un crítico con la copia mecánica del marxismo o de cualquier
teoría, a nuestra realidad social tan compleja, yuxtapuesta y abigarrada. En
ese sentido, Reinaga realizó una crítica dura a la vulgarización de Marxismo
respecto a los conceptos de clase social campesina, los cuales fueron colocados
a la fuerza en nuestra realidad social boliviana. No obstante, Reinaga, en su
etapa indianista, no sé alejo de Marx, ni de Lenin, sino más bien buscó un marxismo
crítico que interpreta su realidad social e histórica concreta.
“Esto nosotros no discutimos; lo que sostenemos es: el marxismo crea, no
copia; es método, no dogma de slogan. Toma el contenido y la forma de una
realidad histórica y geográfica, y da soluciones científicas” (Reinaga, 2014:
113).
Además, entiende que el indio como raza en una sociedad yuxtapuesta se
ha diseminado en la sociedad y en las clases sociales, donde los indios son
mineros, labradores, comerciantes, artesanos, albañiles, etc. Citemos al propio
Reinaga: “En las minas hay indios mineros, y en el agro hay indios labradores;
no existe en Bolivia proletariados, ni campesinos, al estilo de Europa; y
cuando toma la gama de cacasenos intelectuales llaman a los indios de las minas
y del agro: proletarios y campesinos” (Reinaga, 1964: 6).
El concepto de casta y la
lucha de razas
La categoría casta fue otro de los elementos importantes del aporte de
Reinaga, fue entendido como el grupo social determinado a partir de la raza, el
color de piel, el apellido, como sub-burguesía, sub-raza, y sub-cultura. “Al
indio no le oprime una burguesía; al indio lo explota una casta, una subraza,
una cultura. Al indio lo esclaviza el criollo- mestizo-cholo…” (Reinaga, 1964:
122). Si bien Reinaga no trabajó de manera teórica, este concepto nos da pista
para trabajar el concepto de casta, que se basa fundamentalmente en una
situación estamental basada en la raza y procedencia étnicas, donde los grupos
o castas blancoides construyen un mecanismo de distinción social del resto como
la procedencia étnica, un apellido europeo y no indio, y otros rasgos de
diferenciación basada en las relaciones de parentesco y raza.
La casta social dominante es una sociedad endógena y cerrada, ya que busca mantener y conservar el estatus social, racial y
económico en determinadas familias. Es así que aún en la actualidad, no existen
casamientos entre la familia Mamani y la familia Sánchez Bustamante, o las
familias Quispe y Marinkovic, debido a que las estructuras de la sociedad siguen
racializadas, por decir en otras palabras que la “sustancia” elemental de
estructura de la sociedad es el racismo (Macusaya, 2020). En un conversatorio
Felipe Quispe, refiriéndose a Rafael Quispe, mencionó: “¿Cuál joven puede casarse con su hija de Jeanine Añez, su hijo de
Rafael?”.
Por otra parte, en una entrevista de Orellana a Ana María
Romero de Campero, indicó: “No te voy a decir que yo vengo de una familia
humilde ni mucho menos. (Con seriedad, pero dubitando) Mi abuelo es Pringle,
que obviamente ya no... nosotros ya no... Nos dejó nada, te diré, porque mi
madre se divorció”, “(...) cuando mi madre era muy chica y quedó abuelita, que
también era de origen escocés.”, “Eso, lo del Pringle ahí queda, Pringle
Mcdonald soy, (orgullosa, con tono calmo y muy serio). Pringle Mcdinald MacColy nada menos, no por ese lado, por el lado
de mi mamá” (Orellana, 2016: 283). Entonces, para Ana María Romero de Campero,
tener un apellido y orígenes extranjeros era un prestigio social y étnico, por
lo que se podría calificar como parte de la “gente decente”; ella misma indica
que si bien no le dejaron un capital económico, le dejaron un capital cultural
por medio de su apellido Pringle Mcdonald
MacColy (Humerez, 2020).
Otro elemento fundamental para entender a Reinaga es la contradicción de
las luchas, para nuestro intelectual la contradicción sustancial no se daba
como en Europa una “lucha de clases” como motor de la historia, sino más bien
una lucha de razas, lucha de castas. Es en el seno de las luchas es que surgen
las contradicciones de la sociedad, desde Tomas Katari (1779), Tupaj Amaru y
Micaela Bastidas (1780), Tupaj Katari y Bartolina Sisa (1781) la contradicción
fundamental fue entre indios y q`aras. Así indica Reinaga: “De aquí que la
contradicción fundamental resulta: primero, entre el indio y el español;
segundo, entre el indio y el cholaje blanco-mestizo durante la República”
(Reinaga, 1964: 116). Reinaga interpretó esta contradicción en su etapa
indianista hasta 1974, actualmente como la historia y la sociedad es dinámica
podríamos señalar que se incorporan a esta contradicción varios elementos como
el de género y clase.
Posindianismo y límites del
indianismo de Reinaga
Los ideólogos e intelectuales son producto de su tiempo, Reinaga fue
también producto de su tiempo, lo cual para muchos son sus límites teóricos,
pero no podemos exigir a Reinaga interpretar y teorizar la realidad actual, es
como pedir a Marx que interprete el capitalismo actual.
Un primer elemento fue que Fausto Reinaga analizó, teorizó y forjó la
ideología indianista, cuando la sociedad boliviana era fundamentalmente
agraria; luego, en 1994 es cuando la sociedad cambia la composición de rural a
urbano. Según el censo de 1976, en el departamento de La Paz, el 46,6%
(urbana); y el 62,2% (rural), por tanto, la sociedad era todavía rural. Es en
el censo de 1992, cuando existe un cambio de composición de rural a urbano
donde el 62,8% (urbana); y el 37,2% (rural) (INE, 2015: 15). Es decir que
Reinaga estudió una sociedad india rural fundamentalmente. En ese sentido, es
la nueva generación indianista-katarista y los sociólogos aymaras que tienen la
tarea de estudiar las nuevas relaciones sociales en sociedades urbanas con
diversas problemáticas como el feminicidio, el surgimiento de los qamiris
aymaras, jóvenes aymaras, sociedades urbanas, la prostitución, el Estado
Aymara, entre otros.
El segundo elemento es la crítica de algunos indianistas-kataristas, que
indican que Reinaga en su teoría de Las
Dos Bolivias, reivindica la Bolivia india, ya dijimos en un mundo adverso,
y nacionalista, no podía darse el lujo de escribir sobre el Estado Aymara, sino
más bien dar cimiento a la ideología indianista y dar las condiciones
ideológicas para que una siguiente generación plantee nuevos retos para la
liberación y la descolonización.
Tercero, se puede mencionar que Reinaga no trabajó de manera rigurosa la
cuestión económica; sin embargo, el concepto de sociedades yuxtapuestas nos da
elementos necesarios para trabajar la cuestión económica. Es el caso que
Reinaga implícitamente entiende la explotación y sangre de los indios en las
minas de Potosí, en los obrajes, en las haciendas, y otras relaciones de
explotación donde se inició una acumulación originaria del capital europeo, el
cual fue estudiado de manera breve por Karl Marx. Aunque Marx, limitado a su
tiempo, no pudo entender la violencia racial que reprodujo el capital y el
eurocentrismo. Reinaga señala: “Marx, no sólo había estudiado a la sociedad
pre-capitalista. El genial moro no había imaginado los estragos raciales a que
condujo el capital en su etapa imperialista. Marx había estudiado en la
sociedad nada más que dos clases encontradas: la explotadora y la explotada”
(Reinaga, 2007: 116).
Así mismo, fueron los kataristas con
Fernando Untoja[9],
quienes desarrollaron sobre este concepto en el ámbito económico como
yuxtaposición de las estructuras mentales y económicas, basado en tres lógicas:
el ayllu, la feudal y la capitalista. Al respecto Fernando Untoja indicaba: “primero presentamos en términos
macro-sociales y panorámicos la presencia de tres estructuras: la del Ayllu, la
feudal y la capitalista, tres estructuras con lógicas propias: rivalidad
(Ayllu), Pertenencia (Feudal) y competencia (capitalista) que se mueven en
sentidos opuestos” (Untoja, 2016). Por otro lado, Fausto Reinaga no logró estudiar cómo en esas
sociedades yuxtapuestas, se formaron las clases sociales, y también existieron
otras formas de opresión como el género, pero al mismo tiempo nos dio elementos
fundamentales para pensar la actualidad.
Reflexiones finales
Como hemos podido analizar, el pensar para Reinaga no solo tiene que ver
con clarificar una situación, tiene que ver con comprometerse con el sujeto
político y transformar su realidad. Por lo que el rol de los intelectuales no
tiene que ver con la imparcialidad promovida por el positivismo, sino con la
idea de comprometerse con la realidad y el sujeto político (las mayorías
nacionales, los aymaras, quechuas y guaraníes) para buscar una transformación y
una descolonización.
El aporte de Fausto Reinaga a la sociología boliviana y al pensamiento
social tiene varios elementos como el haber caracterizado la sociedad, o
interpretar la formación social como sociedades yuxtapuestas, en términos
políticos Las Dos Bolivias, que
señala la superposición de una sociedad sobre otra sociedad como relación de
dominación y opresión. Para el amauta, el eje fundamental de la estructura de
la sociedad será la raza.
Es importante también reactualizar la teoría de Fausto Reinaga, ya que
el autor es producto de su tiempo; en la actualidad existen nuevas realidades,
nuevos fenómenos sociales, existen cambios importantes; hemos transitado de una
sociedad rural a una sociedad urbana, por ejemplo, de la misma manera en el
seno de las sociedades yuxtapuestas se han formado clases sociales. No
obstante, el eje ordenador de la sociedad sigue siendo la raza, como lo hemos
podido observar en la crisis política en 2019, con el golpe blando-duro al
gobierno de Evo Morales.
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Cultura Económica.
[1] El presente ensayo será publicado en la
Revista Qhanañchawi de la carrera de Sociología de la Universidad Pública de El
Alto.
[2] Es sociólogo por la Universidad
Pública de El Alto (UPEA), y es miembro del Círculo de Estudios
Estratégicos de El Alto. Correo: vida_kolla_cosmica@hotmail.com
[3] René Zabaleta propuso el concepto
de sociedades abigarradas, que básicamente hace referencia a la coexistencia de
varias formaciones sociales y económicas en una sociedad heterogénea. De la
misma forma sobre “Lo nacional-popular” el cual se centra en la articulación
entre el proceso de democratización de las diversas clases y sectores, donde lo
popular y las clases bajas constituyen lo nacional. Además, está relacionado la
conexión entre la democratización social y la forma estatal (Zabaleta, 1986).
[4] Se denomina “golpe de Estado
blando-duro” porque todos los grupos tenían una receta formulada desde los
EEUU. Para tal situación es importante revisar el libro: “De la dictadura a la
democracia”, por Gene Sharp, quien sostiene principalmente en que la lucha no
violenta es el método más poderoso para liberarse de la dictadura (Sharp, 2011:
14). Sin embargo, este método de la lucha no violenta formulada por Mahatma
Gandhi fue instrumentalizado por grupos y castas conservadoras que buscaban
recuperar el poder.
[5] Existen diferentes conceptos
sobre la sociología, una de ellas es la de Max Weber que indica que la
sociología es el estudio de la acción social, es decir que la acción de un
sujeto reproduce la conducta de otros en la sociedad. Al respecto menciona Weber:
“Por “acción” debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer
externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los
sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo. La “acción social”,
por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por su sujeto o sujetos
está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo”
(Weber; 1996: 5).
[6] Fausto Reinaga tuvo varias etapas
ideológicas como el marxismo-leninismo, nacionalismo e indigenismo (1922-1962),
el indianismo (1962-1974), el amautismo (1974-1981) y finalmente el Reinaguismo
(1981-1994) (Cruz, 2013).
[7] Existen también
algunas reflexiones críticas de varios indianistas sobre el concepto de Las Dos
Bolivias, o sociedades yuxtapuestas, es el caso de Felipe Quispe Huanca,
Constantino Lima, entre otros, quienes manifiestan que no se puede mencionar a
Bolivia india, sino más bien Kollasuyu, es decir que Bolivia oprime, superpone
a Kollasuyu. Al respecto mencionara Constantino Lima Chavez: “…puede
haber mil Bolivias de invasores blanco-mestizos, porque Kollasuyu es otro,
nosotros nada que ver con Bolivia, porque somos Kollasuyanos. Fausto también
prometió corregir este detalle, pero nunca lo hizo” (Lima, 2021: 43).
[8] Fueron los kataristas junto a
Fernando Untoja, quienes desarrollaron sobre este concepto en el ámbito
económico como yuxtaposición de las estructuras mentales y económicas, basada
en tres lógicas: el ayllu, la feudal y la capitalista. Al respecto Fernando
Untoja indica: “primero presentamos en términos macro-sociales y panorámicos la
presencia de tres estructuras: la del Ayllu, la feudal y la capitalista, tres
estructuras con lógicas propias: rivalidad (Ayllu), Pertenencia (Feudal) y
competencia (capitalista) que se mueven en sentidos opuestos (Untoja, 2016).
[9] Aunque Fernando Untoja niega el
aporte de Reinaga, más bien en un artículo menciona que el indianismo es un
instrumento ideológico del indigenismo, porque se basa en el argumento de un
imaginario colonial del resentimiento y el círculo vicioso, dirá
Untoja, una relación entre el “nosotros” y los “otros”. Otro crítico de Reinaga es H.C.F. Mansilla
quien indica que Reinaga tiene una visión idílica del mundo prehispánico y
menosprecia la civilización occidental moderna (Mansilla, 2014: 97-98). Sin
embargo, omite los aportes de mencionado autor y también habría que señalar que
Reinaga realizó una crítica a la civilización occidental, fundamentalmente respecto
a la ciencia como ideología para el dominio de EEUU,
como fue la bomba atómica lanzada en Hiroshima y Nagasaki en 1945. También es
importante desmitificar que todo habría sido una invención de la civilización
occidental moderna como indica Mansilla. De acuerdo a autores como Samir Amin y
Martin Bernal, no todo proviene de Europa como es el caso del cristianismo que
proviene de Medio Oriente, la matemática de los árabes; en cuanto a la tecnología,
el papel, la pólvora, la imprenta y la seda provienen de la civilización china;
y en el caso de los Tiwanakutas y los incas la
contabilidad con los quipus, la ingeniería con grandes construcciones agrícolas
y la tecnología hidráulica, y en la medicina con la trepanación craneal, etc.

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