PENSAMIENTO SOCIAL Y APORTES DE FAUSTO REINAGA A LA SOCIOLOGÍA

 


PENSAMIENTO SOCIAL Y APORTES DE FAUSTO REINAGA A LA SOCIOLOGÍA[1]

Jesus Humerez Oscori[2]

 

Resumen

El presente ensayo tiene el propósito de analizar y reflexionar sobre el pensamiento social de Fausto Reinaga y su aporte a la sociología boliviana. De la misma manera, se ahonda el pensamiento y el rol del pensador aymara-quechua en Reinaga. La tesis principal del ensayo es que Fausto Reinaga aportó diversos conceptos a la sociología, entre ellos el concepto sociedad yuxtapuestas, el análisis de la estructura social racializada y la contradicción fundamental en sociedades neocolonizadas. El rol del pensador aymara-quechua estaría relacionado con el compromiso de dónde se viene, y a que origen pertenece, al mismo tiempo como un combate ideológico; el concepto de la sociedad yuxtapuesta tiene que ver con la sobreposición de una sociedad sobre otra sociedad, en esta se funda la violencia simbólica y física donde se produce las relaciones de dominación de orden racializado; a partir de ellos se genera una estructura social racializada desde la colonia, y se continúa en la república hasta la actualidad. Por último, se plantea que el posindianismo debe reactualizar la teoría de Reinaga con los nuevos problemas sociales.  

Palabras claves

Indianismo, pensar, rol del intelectual, sociedades yuxtapuestas, castas, estructura social racializada.

Introducción

Fausto Reinaga es el ideólogo del indianismo, por lo que es importante estudiar su pensamiento social y así poder comprender su aporte a la sociología boliviana. Reinaga, similar a René Zavaleta Mercado[3], logró identificar a la sociedad como un conjunto de sociedades yuxtapuestas, este y entre otros quizá sea el aporte valioso para la sociología boliviana. Es partir de ello que cabe preguntarse: ¿qué significa pensar para Reinaga?, ¿Cuál fue el rol del intelectual para el amauta?, y ¿cuáles son los aportes para la sociología boliviana?

El hilo conductor del presente ensayo radica en entender el pensamiento social de Fausto Reinaga. Así también realizar un análisis sobre los límites de su pensamiento, y a lo que actualmente se va construyendo como un posindianismo. En una sociedad racializada, los aportes intelectuales desde la indianitud son vitales para comprendernos y buscar una descolonización total. 

En la crisis política de 2019 a la que denominamos el golpe blando-duro[4], al gobierno de Evo Morales (2006-2019), las ideas de Fausto Reinaga siguieron vigentes, porque el eje ordenador de la sociedad boliviana es la raza, y esto sucede también en varios países neocoloniales. Es por eso que es fundamental revisar y reflexionar sobre el pensamiento social de Fausto Reinaga para poder comprender la realidad en que vivimos y, asimismo, reactualizar la teoría del amauta.

¿Qué significa pensar y el rol del intelectual para Fausto Reinaga?

Fausto Reinaga como intelectual se forjó en un contexto adverso y difícil como el de muchos aymaras del altiplano boliviano. El 27 de marzo de 1906, nació en el pueblo de Macha, Provincia Chayanta, perteneciente al departamento de Potosí, donde conoció la vida concreta y áspera en las sociedades yuxtapuestas y el orden racializado. Fueron las relaciones de producción, explotación y su contexto desfavorable racializado, los cuales le dieron una lectura más cercana a la de los indios aymaras y quechuas de ese contexto. Es por esa razón que a sus 16 años aprendió a leer, en 1936 se graduó como abogado, pero se decidió por el camino del escritor e intelectual. Así nos indica Esteban Ticona:

“Reinaga no es un intelectual que parte de la teoría para interpretar la realidad boliviana y del mundo, es un pensador que aprendió a interpretar la realidad desde la praxis de la vida” (Ticona, 2015: 141). “Otros de los aportes de Reinaga al pensamiento decolonial, es mostrarnos que desde lo local, es decir, desde el pensamiento indio, se puede y se debe discutir la problemática de la colonización en el mundo” (Ticona, 2015: 142).

En ese entendido, para Reinaga pensar significó entender los problemas concretos y la de los sujetos (aymaras, quechuas, guaraníes), compararlas con otras sociedades colonizadas e intercambiar ideas con intelectuales críticos de países colonizados, como lo hizo con Frantz Fanon, Stokely Carmichael, Luis E. Varcarcel, Guillermo Carnero, José Carlos Mariategui, entre otros. Además, no solo buscó interpretar la realidad social, sino también darle un contenido crítico, descolonizador y revolucionario, siguiendo la influencia de su etapa marxista-crítica y no dogmática. Él decía:

“Un marxista en Bolivia, por ejemplo, tiene que ser por lo menos autóctono, nacional; y no una copia o robot ruso, chino o cubano; un marxista boliviano tiene que conocer y sentir a Bolivia. Bolivia no nace en agosto de 1825. Bolivia es el alto Perú de la colonia; El Kollasuyo del imperio de los incas…” (Reinaga, 2014: 113).

En varias de sus obras, y en específico la Revolución India, señala que no escribe para las castas criollas, mestizas, sino más bien lo hace desde su ser indio para los indios. “No soy escritor ni literato mestizo. Yo soy un indio. Un indio que piensa; que hace ideas; que crea ideas. Mi ambición es forjar una ideología india; una ideología de mi raza” (Reinaga; 2007: 45). Por tal razón, para Reinaga pensar es tener un compromiso social, una forma de autoidentificación y combate político e ideológico.

En similar sentido planteaba Foucault el papel de los intelectuales y el poder, donde los intelectuales tienen que aclarar los problemas sociales, las situaciones concretas y hacer un aporte teórico y práctico al problema. Foucault indica: “(...) creo que el intelectual, si quiere, puede aportar a la percepción y a la crítica de esas cosas elementos importantes, de los que a continuación se deduce con toda naturalidad, si la gente los desea, una decisión política determinada” (Foucault; 2012:159). Por otra parte, quizá Reinaga vaya un poco más allá, no solo clarificando una situación, sino comprometiéndose con el sujeto político para transformar su realidad.

El compromiso social y político de un intelectual para Reinaga tiene que ver no solamente con ponerse de parte de una sociedad oprimida o de clarificar un momento o situación política, sino fundamentalmente haber nacido en el seno de la opresión, vivido las relaciones racializadas y de explotación. Claro está que varios de sus ensayos y libros, fueron un “arma para incidir en cada coyuntura” (Escárzaga, 2016: 25). Asimismo, ubicarse, tener conciencia de su realidad y transformarla. Un pensador, como nos enseña Reinaga, debe entender, transformar su realidad, identificarse con su pasado histórico y constituir una ideología para nuestra raza.

Es en la obra sobre El indio y el cholaje boliviano, proceso a Fernando Díez de Medina (1964), donde Fausto Reinaga le dedicó el primer capítulo denominado ¿Qué es un escritor?, en él se centra en tres cuestiones importantes: primero, el escritor como brújula y faro; segundo, el escritor como búsqueda de la verdad y la libertad, y tercero, el escritor como el intelectual comprometido. Con respecto al primero, el escritor, como brújula, es quien da claridad a una situación concreta. Reinaga indica: “(...) debería ser el escritor brújula y faro; pasión prometheica en un mundo de destrucción y de terror” (Reinaga, 2014: 63). En el segundo aspecto, influenciado por el intelectual existencialista Jean Paul Sartre, entiende al escritor como búsqueda de verdad y la libertad, en una defensa acérrima de la verdad concreta no idealista, conquistada a través de las luchas sociales, “(...) el escritor de nuestro tiempo, tiene el deber y la función de llamar al pan, pan y el vino, vino; su arma de combate es su sinceridad desnuda; su derecho y su justicia es la verdad” (Reinaga, 2014: 66). En el tercero, crítica a los escritores de la colonia intelectual y su compromiso con las sociedades colonizadas: “El escritor de nuestro tiempo, ya dijimos, se halla comprometido. O pertenece al pasado o pertenece al futuro” (Reinaga, 2014: 68).

Otro elemento importante fue la crítica al colonialismo intelectual de las castas criollas mestizas, en la cual Reinaga combatió y criticó. En ese sentido para las élites intelectuales de derecha e izquierda, el pensar significó hacerlo no desde su realidad, sino más bien desde otras realidades europeas y autores occidentales; en vez de dialogar con esos autores solo copiaron y quisieron encajar su teoría a nuestra realidad. A este fenómeno Reinaga lo denominó intelligentsia del cholaje boliviano, en sus obras: El indio y cholaje boliviano. Proceso a Fernando Díaz de Medina, 1964; y El indio y los escritores de América, 1968, donde realizó una crítica a la intelectualidad chola criolla mestiza, señalando que por su condición de colonizados y su eurocentrismo no pudieron construir una identidad y cultura nacional (Escárzaga, 2016: 51). Sin duda, su combate intelectual con esta intelligentsia indigenista es importante, con relación a la visión del indio, a la folclorización, romatización y su racismo. El objetivo principal, dirá Reinaga, de esta literatura indigenista chola fue sin duda desindianizar al indio para incorporarlo al Estado boliviano.  

Aportes del indianismo de Fausto Reinaga a la sociología

Cuando se menciona el concepto de sociología[5] en este trabajo, se lo hace en relación al estudio del comportamiento social, de los problemas sociales y la acción social de los individuos y los grupos sociales. Existen distintos enfoques para entender el concepto de sociología, desde el positivismo, el marxismo, la visión estructuralista funcionalista, etc. Sin embargo, no es nuestro objeto abordar los diferentes conceptos sobre sociología en el presente trabajo.

Existe un aporte del indianismo de Fausto Reinaga[6] con conceptos y categorías a la sociología boliviana, como una forma de interpretación de la sociedad, del comportamiento de la sociedad y, más aún, en las sociedades colonizadas y alienadas.

 

El concepto de sociedades yuxtapuestas

Aquí tenemos que presentar al sociólogo Fausto Reinaga en el libro de su mayor cúspide: La Revolución India (1970), desde la que construye una tesis central sobre el problema nacional: Las Dos Bolivias[7], que sociológicamente denominó sociedades yuxtapuestas, haciendo referencia a cuando una sociedad criolla o mestiza se sobrepone mediante el racismo y la explotación a otra sociedad india. Esta es la caracterización e interpretación indianista de la sociedad, la cual se fundamenta en las sociedades colonizadas y racializadas. En efecto, la observación concreta de la realidad ayudó a Reinaga a generalizar en abstracciones y a plantear teoría social y política. 

Reinaga había planteado este concepto en términos políticos, Las Dos Bolivias se hicieron populares y se convirtieron en ideas fuertes para la sociedad y los movimientos sociales estructurales, cuando Felipe Quispe Huanca (El Mallku) lo mencionó en un discurso político en plena movilización aymara, el año 2000 y 2001. El concepto de Reinaga en el discurso de Felipe Quispe, se puso en vigencia porque expresaba la realidad social que vivían los indios del siglo XXI.

Sin embargo, se ahondará un análisis del concepto sociológico de sociedades yuxtapuestas, el cual Reinaga se había puesto la tarea en su obra preindianista, Mitayos y Yanaconas (1940), “(...) es necesario e imprescindible estudiar sociológicamente el periodo incario primero, y el periodo colonial después. Porque la República no es más que una mezcla de elementos supervivientes de estas dos sociedades” (Reinaga, 2012: 11). No cabe duda que Reinaga buscaba realizar un estudio sociológico, el cual entendió que los procesos históricos heterogéneos (diferenciación histórica) se fundan desde la invasión en 1492, 1532, y la república en 1825, y donde dos sociedades coexisten, y una se sobrepone como dominante y racista. Este fenómeno se dio en consecuencia con la invasión, no como una sociedad fracturada, sino más bien con trayectorias lógicas y de formación social diferente, pero por la condición de la violencia, la explotación y la usurpación del poder donde una sociedad se sobrepone sobre la otra sociedad (Macusaya, 2014: 104).

Se puede entender este concepto de sociedad yuxtapuesta como una sobreposición de dos tipos de sociedades distintas, dos mundos en los cuales uno domina al otro. Fue Fausto Reinaga quien desarrolló este concepto sociológico desde un hecho histórico:

“La conquista fue fatal: pero no irremediable. España hace su sociedad yuxtapuesta sobre la sociedad india. Hay dos Américas: las América española y la América India. Aquella es libre; esta es esclava” (Reinaga, 1970).

En ese entendido, cuando Reinaga habló de Las Dos Bolivias, de dos sociedades con distinta formación social, trayectorias históricas diferentes se forma una sociedad yuxtapuesta. Eso sin duda se ha seguido manteniendo con la fundación de Bolivia en 1825, en 1952, y hasta ahora con modificaciones importantes que merecen una investigación rigurosa.

Por tanto, la formación social por medio de la violencia racista en 1532, produjo este tipo de dominación. En 1825 sólo había cambiado de una casta española por otra casta criolla, los cuales fueron los nuevos amos y opresores de la casta india. El concepto de sociedades yuxtapuestas se caracteriza en cuatro ámbitos fundamentales: histórico (con base en la historia y se caracteriza sociológicamente en sociedades yuxtapuestas); social (la formación social con base en una estructura social racializada); político (ordena el poder mismo, ese que se asienta en la raza, color de piel, apellido y procedencia étnica, a lo que hemos denominado racialización del poder); económico (la explotación de los indios en las minas de Potosí produce la acumulación originaria del capital (Marx, 1974 y Reinaga, 2007)  y la yuxtaposición de las estructuras mentales y económicas, basada en tres lógicas: el ayllu, la feudal y la capitalista estudiadas por Fernando Untoja[8]).

 

Estructura social racializada

Para Fausto Reinaga una sociedad yuxtapuesta se forma como una estructura social racializada. Es decir, que la estructura social tiene como eje central la raza. En ese entendido, para Reinaga el término raza se convirtió como el eje y ordenador de la sociedad, en su estructura social, sus funciones, roles y en esta situación se ordenó la sociedad y el poder. Reinaga identificó este fenómeno social en los distintos procesos de invasión desde 1492, 1521 con Hernán Cortez invadiendo la ciudad de Tenochtitlán (México) gobernado por Moctezuma; y en 1532, Francisco Pizarro invade el imperio inkaico, gobernado por Atawallpa, en estos hechos históricos se conjura y se construye esta idea dominante de la raza como categoría moderna, la cual distribuye oportunidades, división del trabajo y espacios de poder. En 1825 sucedió lo mismo, ya que “(...) Bolívar fundó una república con esclavos, una república con indios. Los españoles-criollos Olañeta, Serrano, Urcullu, Ballivián y demás, cambiando banderas constituyeron “su” República, y los indios Mamani, Quispe, Katari, Perka, desde aquel agosto de 1825 fueron esclavos de la República libre y soberana” (Reinaga, 1970). 

Al mismo tiempo, Reinaga entendió que es fundamental estudiar la categoría indio, para desmitificar como supuesta inferioridad racial y convertirla en categoría política basada en la condición histórica del indio racializado. Reinaga realizó en su obra La Revolución india una crítica al término indio, indicando que fue un error y la ignorancia de Cristóbal Colón, asimismo su reflexión, como la de varios indianistas de 1960, es que con ese nombre hemos vivido más de cuatro siglos, y por tal razón con esa palabra indio tiene que buscar su libertad. “Cuando el indio-no el campesino- cuando el indio tome el poder, sólo entonces hablará el espíritu” Reinaga, 1970: 144). Posteriormente, Aníbal Quijano trabajó sobre el término raza: “De ese modo, raza se convirtió en el primer criterio fundamental para la distribución de la población mundial en los rangos, lugares y roles en la estructura de poder de la nueva sociedad” (Quijano, 2000: 203).

Reinaga entendió el complejo proceso de sociedades colonizadas, no era tan fácil, por su parte los marxistas y liberales de su tiempo solo copiaron y encajaron a la fuerza las categorías formadas en Europa Occidental. Nuestro intelectual fue un crítico con la copia mecánica del marxismo o de cualquier teoría, a nuestra realidad social tan compleja, yuxtapuesta y abigarrada. En ese sentido, Reinaga realizó una crítica dura a la vulgarización de Marxismo respecto a los conceptos de clase social campesina, los cuales fueron colocados a la fuerza en nuestra realidad social boliviana. No obstante, Reinaga, en su etapa indianista, no sé alejo de Marx, ni de Lenin, sino más bien buscó un marxismo crítico que interpreta su realidad social e histórica concreta.

“Esto nosotros no discutimos; lo que sostenemos es: el marxismo crea, no copia; es método, no dogma de slogan. Toma el contenido y la forma de una realidad histórica y geográfica, y da soluciones científicas” (Reinaga, 2014: 113).

Además, entiende que el indio como raza en una sociedad yuxtapuesta se ha diseminado en la sociedad y en las clases sociales, donde los indios son mineros, labradores, comerciantes, artesanos, albañiles, etc. Citemos al propio Reinaga: “En las minas hay indios mineros, y en el agro hay indios labradores; no existe en Bolivia proletariados, ni campesinos, al estilo de Europa; y cuando toma la gama de cacasenos intelectuales llaman a los indios de las minas y del agro: proletarios y campesinos” (Reinaga, 1964: 6).

El concepto de casta y la lucha de razas

La categoría casta fue otro de los elementos importantes del aporte de Reinaga, fue entendido como el grupo social determinado a partir de la raza, el color de piel, el apellido, como sub-burguesía, sub-raza, y sub-cultura. “Al indio no le oprime una burguesía; al indio lo explota una casta, una subraza, una cultura. Al indio lo esclaviza el criollo- mestizo-cholo…” (Reinaga, 1964: 122). Si bien Reinaga no trabajó de manera teórica, este concepto nos da pista para trabajar el concepto de casta, que se basa fundamentalmente en una situación estamental basada en la raza y procedencia étnicas, donde los grupos o castas blancoides construyen un mecanismo de distinción social del resto como la procedencia étnica, un apellido europeo y no indio, y otros rasgos de diferenciación basada en las relaciones de parentesco y raza.

La casta social dominante es una sociedad endógena y cerrada, ya que busca mantener y conservar el estatus social, racial y económico en determinadas familias. Es así que aún en la actualidad, no existen casamientos entre la familia Mamani y la familia Sánchez Bustamante, o las familias Quispe y Marinkovic, debido a que las estructuras de la sociedad siguen racializadas, por decir en otras palabras que la “sustancia” elemental de estructura de la sociedad es el racismo (Macusaya, 2020). En un conversatorio Felipe Quispe, refiriéndose a Rafael Quispe, mencionó: “¿Cuál joven puede casarse con su hija de Jeanine Añez, su hijo de Rafael?”.

Por otra parte, en una entrevista de Orellana a Ana María Romero de Campero, indicó: “No te voy a decir que yo vengo de una familia humilde ni mucho menos. (Con seriedad, pero dubitando) Mi abuelo es Pringle, que obviamente ya no... nosotros ya no... Nos dejó nada, te diré, porque mi madre se divorció”, “(...) cuando mi madre era muy chica y quedó abuelita, que también era de origen escocés.”, “Eso, lo del Pringle ahí queda, Pringle Mcdonald soy, (orgullosa, con tono calmo y muy serio). Pringle Mcdinald MacColy nada menos, no por ese lado, por el lado de mi mamá” (Orellana, 2016: 283). Entonces, para Ana María Romero de Campero, tener un apellido y orígenes extranjeros era un prestigio social y étnico, por lo que se podría calificar como parte de la “gente decente”; ella misma indica que si bien no le dejaron un capital económico, le dejaron un capital cultural por medio de su apellido Pringle Mcdonald MacColy (Humerez, 2020).

Otro elemento fundamental para entender a Reinaga es la contradicción de las luchas, para nuestro intelectual la contradicción sustancial no se daba como en Europa una “lucha de clases” como motor de la historia, sino más bien una lucha de razas, lucha de castas. Es en el seno de las luchas es que surgen las contradicciones de la sociedad, desde Tomas Katari (1779), Tupaj Amaru y Micaela Bastidas (1780), Tupaj Katari y Bartolina Sisa (1781) la contradicción fundamental fue entre indios y q`aras. Así indica Reinaga: “De aquí que la contradicción fundamental resulta: primero, entre el indio y el español; segundo, entre el indio y el cholaje blanco-mestizo durante la República” (Reinaga, 1964: 116). Reinaga interpretó esta contradicción en su etapa indianista hasta 1974, actualmente como la historia y la sociedad es dinámica podríamos señalar que se incorporan a esta contradicción varios elementos como el de género y clase.  

Posindianismo y límites del indianismo de Reinaga

Los ideólogos e intelectuales son producto de su tiempo, Reinaga fue también producto de su tiempo, lo cual para muchos son sus límites teóricos, pero no podemos exigir a Reinaga interpretar y teorizar la realidad actual, es como pedir a Marx que interprete el capitalismo actual.

Un primer elemento fue que Fausto Reinaga analizó, teorizó y forjó la ideología indianista, cuando la sociedad boliviana era fundamentalmente agraria; luego, en 1994 es cuando la sociedad cambia la composición de rural a urbano. Según el censo de 1976, en el departamento de La Paz, el 46,6% (urbana); y el 62,2% (rural), por tanto, la sociedad era todavía rural. Es en el censo de 1992, cuando existe un cambio de composición de rural a urbano donde el 62,8% (urbana); y el 37,2% (rural) (INE, 2015: 15). Es decir que Reinaga estudió una sociedad india rural fundamentalmente. En ese sentido, es la nueva generación indianista-katarista y los sociólogos aymaras que tienen la tarea de estudiar las nuevas relaciones sociales en sociedades urbanas con diversas problemáticas como el feminicidio, el surgimiento de los qamiris aymaras, jóvenes aymaras, sociedades urbanas, la prostitución, el Estado Aymara, entre otros.

El segundo elemento es la crítica de algunos indianistas-kataristas, que indican que Reinaga en su teoría de Las Dos Bolivias, reivindica la Bolivia india, ya dijimos en un mundo adverso, y nacionalista, no podía darse el lujo de escribir sobre el Estado Aymara, sino más bien dar cimiento a la ideología indianista y dar las condiciones ideológicas para que una siguiente generación plantee nuevos retos para la liberación y la descolonización.

Tercero, se puede mencionar que Reinaga no trabajó de manera rigurosa la cuestión económica; sin embargo, el concepto de sociedades yuxtapuestas nos da elementos necesarios para trabajar la cuestión económica. Es el caso que Reinaga implícitamente entiende la explotación y sangre de los indios en las minas de Potosí, en los obrajes, en las haciendas, y otras relaciones de explotación donde se inició una acumulación originaria del capital europeo, el cual fue estudiado de manera breve por Karl Marx. Aunque Marx, limitado a su tiempo, no pudo entender la violencia racial que reprodujo el capital y el eurocentrismo. Reinaga señala: “Marx, no sólo había estudiado a la sociedad pre-capitalista. El genial moro no había imaginado los estragos raciales a que condujo el capital en su etapa imperialista. Marx había estudiado en la sociedad nada más que dos clases encontradas: la explotadora y la explotada” (Reinaga, 2007: 116).

Así mismo, fueron los kataristas con Fernando Untoja[9], quienes desarrollaron sobre este concepto en el ámbito económico como yuxtaposición de las estructuras mentales y económicas, basado en tres lógicas: el ayllu, la feudal y la capitalista. Al respecto Fernando Untoja indicaba: “primero presentamos en términos macro-sociales y panorámicos la presencia de tres estructuras: la del Ayllu, la feudal y la capitalista, tres estructuras con lógicas propias: rivalidad (Ayllu), Pertenencia (Feudal) y competencia (capitalista) que se mueven en sentidos opuestos” (Untoja, 2016). Por otro lado, Fausto Reinaga no logró estudiar cómo en esas sociedades yuxtapuestas, se formaron las clases sociales, y también existieron otras formas de opresión como el género, pero al mismo tiempo nos dio elementos fundamentales para pensar la actualidad.

 

Reflexiones finales

Como hemos podido analizar, el pensar para Reinaga no solo tiene que ver con clarificar una situación, tiene que ver con comprometerse con el sujeto político y transformar su realidad. Por lo que el rol de los intelectuales no tiene que ver con la imparcialidad promovida por el positivismo, sino con la idea de comprometerse con la realidad y el sujeto político (las mayorías nacionales, los aymaras, quechuas y guaraníes) para buscar una transformación y una descolonización.

El aporte de Fausto Reinaga a la sociología boliviana y al pensamiento social tiene varios elementos como el haber caracterizado la sociedad, o interpretar la formación social como sociedades yuxtapuestas, en términos políticos Las Dos Bolivias, que señala la superposición de una sociedad sobre otra sociedad como relación de dominación y opresión. Para el amauta, el eje fundamental de la estructura de la sociedad será la raza.

Es importante también reactualizar la teoría de Fausto Reinaga, ya que el autor es producto de su tiempo; en la actualidad existen nuevas realidades, nuevos fenómenos sociales, existen cambios importantes; hemos transitado de una sociedad rural a una sociedad urbana, por ejemplo, de la misma manera en el seno de las sociedades yuxtapuestas se han formado clases sociales. No obstante, el eje ordenador de la sociedad sigue siendo la raza, como lo hemos podido observar en la crisis política en 2019, con el golpe blando-duro al gobierno de Evo Morales.

Bibliografía

Cruz, Gustavo. (2013). Los senderos de Fausto Reinaga. Filosofía de un pensamiento indio. La Paz: CIDES-UMSA. Plural Editores.

Escárzaga, Fabiola. (2016). El indio en la obra de José Carlos Mariátegui, Fausto Reinaga y Felipe Quispe. La Paz: Autodeterminación.

Folleto de INE. (2015). La Paz: INE.

 

Reinaga, Fausto. (2014). El indio y el cholaje boliviano, proceso a Fernando Díez de Medina. Bolivia: III-CAB.

Reinaga, Fausto. (2007). La revolución India. Bolivia: Wa-Gui.

Sharp, Gene H. (2019) De la dictadura a la democracia. Un sistema conceptual para la liberación, 11 de diciembre de 2011. Disponible en: https://www.aeinstein.org/wp-content/uploads/2013/09/DelaDict.pdf

Ticona, Esteban. (2015). El indianismo de Fausto Reinaga. La Paz: CIMA.

Foucault, Michel. (2012). El poder, una bestia magnifica: Sobre el poder, la prisión y la vida. Argentina: Siglo XXI.

Humerez, Jesus. (2020). Racialización del poder. Dominación jailona en Bolivia (2009-2020). El Alto: Editorial Nina Katari.

Mansilla, H.C.F. (2014). Fausto Reinaga y los dilemas del indianismo en Bolivia. En Revista Ecuador Debate 93. Quito-Ecuador: FLACSO Andes. Pp. 81-98.

Lima, Constantino. (2021). “El honorable terrorista”. Autobiografía política del “indio rebelde”. El Alto. Kollasuyu: Editorial Nina Katari.

 

Macusaya, Carlos. (2014). Desde el sujeto racializado: Consideraciones sobre el sujeto racializado. La Paz, Bolivia: MINKA.

(2020) “En Bolivia no hay racismo, indios de mierda”. Apuntes sobre un problema negado. La Paz, Bolivia: Jichha-Nina Katari.  

Orellana, Lorgio, (2016) Resurgimiento y caída de la gente decente. Un sendero en la formación de una clase-etnia dominante en Bolivia (1940-2003). La Paz: Muela del Diablo Editores.            

 

Quijano, Aníbal. (2001). Colonialidad del poder, eurocentrismo, y América Latina. Buenos Aires: CLACSO.

Zabaleta, René. (1986). Lo nacional-popular en Bolivia. México: Siglo XXI.

Max Weber, Economía y sociedad (1996), México: Fondo de Cultura Económica.

 



[1] El presente ensayo será publicado en la Revista Qhanañchawi de la carrera de Sociología de la Universidad Pública de El Alto.

[2] Es sociólogo por la Universidad Pública de El Alto (UPEA), y es miembro del Círculo de Estudios Estratégicos de El Alto. Correo: vida_kolla_cosmica@hotmail.com

[3] René Zabaleta propuso el concepto de sociedades abigarradas, que básicamente hace referencia a la coexistencia de varias formaciones sociales y económicas en una sociedad heterogénea. De la misma forma sobre “Lo nacional-popular” el cual se centra en la articulación entre el proceso de democratización de las diversas clases y sectores, donde lo popular y las clases bajas constituyen lo nacional. Además, está relacionado la conexión entre la democratización social y la forma estatal (Zabaleta, 1986).

[4] Se denomina “golpe de Estado blando-duro” porque todos los grupos tenían una receta formulada desde los EEUU. Para tal situación es importante revisar el libro: “De la dictadura a la democracia”, por Gene Sharp, quien sostiene principalmente en que la lucha no violenta es el método más poderoso para liberarse de la dictadura (Sharp, 2011: 14). Sin embargo, este método de la lucha no violenta formulada por Mahatma Gandhi fue instrumentalizado por grupos y castas conservadoras que buscaban recuperar el poder.

[5] Existen diferentes conceptos sobre la sociología, una de ellas es la de Max Weber que indica que la sociología es el estudio de la acción social, es decir que la acción de un sujeto reproduce la conducta de otros en la sociedad. Al respecto menciona Weber: “Por “acción” debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo. La “acción social”, por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por su sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo” (Weber; 1996: 5).

[6] Fausto Reinaga tuvo varias etapas ideológicas como el marxismo-leninismo, nacionalismo e indigenismo (1922-1962), el indianismo (1962-1974), el amautismo (1974-1981) y finalmente el Reinaguismo (1981-1994) (Cruz, 2013).

[7] Existen también algunas reflexiones críticas de varios indianistas sobre el concepto de Las Dos Bolivias, o sociedades yuxtapuestas, es el caso de Felipe Quispe Huanca, Constantino Lima, entre otros, quienes manifiestan que no se puede mencionar a Bolivia india, sino más bien Kollasuyu, es decir que Bolivia oprime, superpone a Kollasuyu. Al respecto mencionara Constantino Lima Chavez: “…puede haber mil Bolivias de invasores blanco-mestizos, porque Kollasuyu es otro, nosotros nada que ver con Bolivia, porque somos Kollasuyanos. Fausto también prometió corregir este detalle, pero nunca lo hizo” (Lima, 2021: 43).

 

[8] Fueron los kataristas junto a Fernando Untoja, quienes desarrollaron sobre este concepto en el ámbito económico como yuxtaposición de las estructuras mentales y económicas, basada en tres lógicas: el ayllu, la feudal y la capitalista. Al respecto Fernando Untoja indica: “primero presentamos en términos macro-sociales y panorámicos la presencia de tres estructuras: la del Ayllu, la feudal y la capitalista, tres estructuras con lógicas propias: rivalidad (Ayllu), Pertenencia (Feudal) y competencia (capitalista) que se mueven en sentidos opuestos (Untoja, 2016).

[9] Aunque Fernando Untoja niega el aporte de Reinaga, más bien en un artículo menciona que el indianismo es un instrumento ideológico del indigenismo, porque se basa en el argumento de un imaginario colonial del resentimiento y el círculo vicioso, dirá Untoja, una relación entre el “nosotros” y los “otros”.  Otro crítico de Reinaga es H.C.F. Mansilla quien indica que Reinaga tiene una visión idílica del mundo prehispánico y menosprecia la civilización occidental moderna (Mansilla, 2014: 97-98). Sin embargo, omite los aportes de mencionado autor y también habría que señalar que Reinaga realizó una crítica a la civilización occidental, fundamentalmente respecto a la ciencia como ideología para el dominio de EEUU, como fue la bomba atómica lanzada en Hiroshima y Nagasaki en 1945. También es importante desmitificar que todo habría sido una invención de la civilización occidental moderna como indica Mansilla. De acuerdo a autores como Samir Amin y Martin Bernal, no todo proviene de Europa como es el caso del cristianismo que proviene de Medio Oriente, la matemática de los árabes; en cuanto a la tecnología, el papel, la pólvora, la imprenta y la seda provienen de la civilización china; y en el caso de los Tiwanakutas y los incas la contabilidad con los quipus, la ingeniería con grandes construcciones agrícolas y la tecnología hidráulica, y en la medicina con la trepanación craneal, etc.

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